¡Qué no, que no he abandonado el blog!

Con la tontería hace más de un año que me mudé a Suecia, digamos que hace un año y casi 15 días que comenzó mi aventura y, no por ello he dejado de investigar y conocer sitios nuevos. Pero eso sí, tengo menos tiempo que antes.

 

En este tiempo también he intentado darle una cálida bienvenida a la nueva chica de práctica, también proveniente de La Rosaleda, porque se lo triste que es estar aquí sin conocer a nadie.

Y ya, en mi última semana recibí la visita de Pri, de la cual no hay casi fotos porque invertidos casi todo nuestro tiempo en ebrias aventuras por bares. Aún así, comimos albóndigas de reno.

Como dije en mi última publicación, me dieron días libres en semana santa, que aproveché para reunirme con mis padres en un punto medianamente intermedio: Londres.

Nos hizo un tiempo horrible, propio de Londres, ya lo sé. Pero casi no nos quedó nada sin ver, incluyendo el Tate Modern, British Museum y The National Gallery.

Por supuesto no faltó las ricas cervezas y el fish and chips.

Ni Chinatown.bdr

Pero me  vuelvo con extra de cariño de mis padres, jamón y algo de queso.

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5 días libres: visitas, museos y fikas.

Parece ser que mi jefe, al hacer las cuentas, ha reparado en que soy una de las que tienes más horas trabajadas, así que me lo ha compensado en días libres: un total de 5 casi seguidos.

Tres de ellos los aprovecharon mi hermano y Ola para venir a visitarme. Nos quedamos, de nuevo en Nacka, donde la nieve se ve mucho más bonita que en la ciudad.

El tiempo no acompañó del todo, aunque los días fueron soleados, hacía bastante frío. Sobre todo si tu intención es vagar por la ciudad.

El primer día lo tomamos tranquilo, fuimos a Estocolmo a hacer la primera toma de contacto y, nada mejor que empezar que visitando el bar vikingo.

Segundo día, maratón de cosas bonitas de Suecia.

Para mí el cementerio del bosque es parada obligatoria. Así que fue nuestro primer destino. ¡Qué encantador es rodeado de nieve!

IMG_20180224_110052_869Aquí se nos puede ver haciendo el tonto (todavía no habíamos catado la maravillosa cerveza barata).

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Segunda parada: mercado en Hötorget y almuerzo a precio asequible.

Tercera parada: tour por  Gamla Stan. Aquí es donde hice efectiva mi fría venganza.

Hace unos años, cuando estaba de Erasmus fui a visitar a mi hermano a Polonia. La joven Valle y sus amigas no iban preparadas para el frío y tuvieron que hacer turismo, visitar parques y tours con un chaquetón de entretiempo y botas de agua a unos -10ºC. He aquí la prueba.560259_4275343201693_380840765_n

La cuestión es que hacer un tour a menos X grados es una tortura, porque se para demasiadas veces.

Fin del tour: café y semla; el maravilloso bollito de cardamomo rellenos de pasta de almendras.

Algo que los turistas tampoco pueden perderse es el paseo en barquito. En este caso llegamos hasta el Moderna Museet para entrar de nuevo en calor.

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Para terminar el turisteo: isla de Djurgarden con las respectivas fotos en la puerta del museo Abba..

Después de tanto andar nos dimos un homenaje yendo a comer a mi restaurante, donde comimos y bebimos hasta reventar.

El domingo fuimos de excursión campestre, visitamos la Isla de Lidingö, con sus lagos helados y sus paisajes bucólicos y su frío.

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28423369_2136025053093256_2530427002413024658_oY nada mejor que terminar el día con una buena cerveza baratucha.28424796_2136023573093404_5078094874148511141_o

Mi visita se fue el lunes, día que me tocaba trabajar y, además asistir a una reunión-fika sobre el hotel, su historia y sus valores; amenizado con café y pastelitos.

Los dos días siguientes también tuve libre, pero salvo una excursión al museo nórdico, me lo tomé con tranquilidad, pues tenía que descansar de tanto pasear bajo la nieve. Museo recomendable, sobre todo el día gratis.

Y de todo esto hace ya más de una semana, pero el trabajo y la búsqueda de piso me tienen muy ocupada. Espero encontrarlo pronto y poder dedicar mis mañanas a vaguear y no a elaborar presentaciones de mí misma para los anunciantes de habitaciones.

Para terminar, buenas noticias: la semana que viene trabajo de mañana, como una personal normal incluyendo finde libre. Además, parece ser que voy a tener días libres en semana santa para poder hacer algo divertido.

El primer mes ha pasado rápido.

Hace más de un mes que aterricé de nuevo en Suecia. Cargada con mis maletas llenas de ropa para el frío, que visto lo visto, no ha sido para tanto.

Tras pasar unas 3 semanas en casa de mis amigos, en un ambiente muy familiar con gente que me cuidaba, me vine a vivir a mi habitación céntrica. Tardé menos de una semana en saber que no me iba a quedar aquí mucho tiempo: vive demasiada gente aquí, por lo que la convivencia y la limpieza no es la deseada. Avisé a mi casero y, ahora, me dedico a invertir mis horas libres en buscar nuevo lugar donde vivir: escribir miles de mensajes en facebook a gente que alquila habitaciones.

No puedo negar que mis días libres los he aprovechado muy bien: museos, exposiciones de arte urbano, brunch caseros y excursiones por lagos. Mi última peripecia de día libre fue visitar una piscina de agua calentita, toboganes y, lo más encantador de todo: salir al exterior, bañarte mientras te caen copitos de nieve en la cara; terminando con sauna y baño turco. Una experiencia super relajante.

En este tiempo también he vivido un cambio de menú en el restaurante, con platos tan bonitos como estos:

Además de la sorpresa de encontrarme saber y ganar en el trabajo.

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Por último, mencionar el último hecho relevante del mes: mi cambio de look.IMG-20180216-WA0009

Esta semana vienen de visita mi hermano y Ola, por lo que será un finde divertido y de no parar. Ya escribiré sobre esas aventuras.

Casi 5 días libres.

Y digo casi, porque tuve el finde libre, trabajé el lunes y, de nuevo dos días libres.

El sábado se convirtió en un día temático de Street Art o Arte callejero: asistí a una exposición allá donde cristo perdió el mechero, pero estuvo bastante guay.

Después de invertir varias horas en la exposición nos fuimos a comer una hamburguesa “gourmet” Y, para rematar el día callejero, pelis y documentales sobre la temática, amenizadas con palomitas, cervezas y gatos.

El domingo decidí mudarme, de una vez por todas, a mi céntrico pero frío y sucio piso. Aunque no faltaron las cervecitas por la tarde.

Lunes de trabajo: bastante tranquilo.

Martes de cafelito y tiendeo viendo cosas catetas con Noe.

Miércoles de comida vegana en la biblioteca, donde descubrí la biblia del diablo. Cuenta la leyenda que un monje la escribió en una sola noche gracias a la ayuda del diablo, que solo pidió un retraso suyo en el libro. También aseguran que es el libro más grande del mundo.

Más información en el enlace de wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Codex_Gigas

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Siguiendo con la visita a la biblioteca, mejor que estar en la calle llena de nieve, como se puede contemplar en la fotobdr

encontramos la hemeroteca de libre acceso, donde invertimos varias horas de nuestras vidas viendo periódicos suecos del periodo comprendido entre 1920 y 1953. Nos sentíamos como policías forenses en busca de datos de crímenes pasados.

Ya para finalizar el día cervecitas y patatitas extra adictivas en el Lion.

Salidas campestres y nueva habitación.

Por fin he encontrado un sitio propio donde vivir, a escasos 10 minutos del trabajo (cruzando un puente de solo 2.5km). Es una habitación pequeña, pero dispone de lavadora, secadora y una señora que nos limpia la casa una vez a la semana. El jueves, si todo va según lo esperado, puedo entrar a vivir.

Mientras tanto, mis días libres fueron jueves y sábado, teniendo que ir a  trabajar un día entre ambos. No por ello hice menos cosas divertidas.

El jueves, tras almorzar lentejitas con arroz y jamón (sí, jamón, porque a falta de chorizo cualquier carne española puede valer o, eso parece) hechas por mi mami Noelia, fuimos a patinar o a intentarlo.

En Kungsträdgården hay una pista de hielo muy idílica, con sus luces y su música a todo volumen, Para curisosos, solo me caí dos veces y, según me han comentado los patines están desafilados, lo que hace que sea muy difícil patinar.IMG_20180125_164704_273

Después del intento, fuimos a hacer algo que se nos da mejor: beber en el Lion, para quien no se acuerde es una cadena de sitios  con cerveza barata y de mala calidad. Y de ahí, a un concierto en la sala Debaser, una de mis favoritas que, además, queda cerca de mi nueva casa.

El sábado hicimos brunch en casa, seguidamente, fuimos a hacer senderismo por la zona buscando un lago helado.

Lo encontramos y,  tras pensarlo mucho, incluso nos atrevimos a andar por él.

Y aunque parezca una foto sacada de la versión nevada de pulp fiction, solo estabamos como dos señoras intentando no caernos.

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Tras la caminata fuimos a tomar un café y el dulce típico de estas fechas: el Semla. Este pastel está formado por un bollo de cardamomo, relleno de mazapán y nata montada, tan apetitoso como pesado.

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Una vez entrados en calor, nos fuimos para la ciudad, en concreto para la parte de Sodermalm y, de nuevo a comer. Esta vez, algo bastante curioso. Llegamos a un sitio con una estética un poco barroca, repleta de adornos, donde la especialidad eran los Waffles o Gofres salados. Yo pedí uno de ternera con guacamole bastante rico.bmd

Para bajar tanta comida nada mejor que cervezas baratuchas, antes de ir al sitio molón en cuestión: un garito repleto de juegos, desde minibillares a petanca bajo techo.

¡Y de vuelta a casa! El siguiente finde lo tengo entero libre, espero hacer algo divertido digno de escribirlo.

 

La nieve mola mucho.

Ayer, domingo, disfruté de mi día libre. Esta semana solo uno, pues el lunes previo tampoco trabajé.

Con un sol radiante y unos -8ºC, Noelia, Fer y yo bajamos a jugar con la nieve: tiranos por cuestas con una bolsa de basura y montar un maravilloso muñeco de nieve, llamado Julio (por Julio Iglesias).

Como veis, voy petada de capas: triple pantalón, camisetas térmicas y guantes varias tallas más grandes que mi mano.

Tras nuestro intento fallido en la bolsa, fuimos a buscar un trineo. La sorpresa fue que estaban todos, prácticamente, acabados. Finalmente conseguimos una tabla emo llena de calaveras, para ser los adultos más malotes del parque.

Antes de ir a tirarnos por las colinas, comimos comida buns vegetarianos con batata frita, necesarios para enfrentarnos de nuevo al frío.

De nuestras aventuras deslizándonos por la nieve solo hay videos y, wordpress no me deja compartirlos, así que no hay pruebas de que sea verdad. Buajaja.

Para terminar el día, nada mejor que jamón ibérico, palomitas y una película mala de Will Smith. Para pasar el disgusto también nos vimos un documental sobre cuba.

¡Y a la cama tempranito! Que los lunes son de trabajo.

Esta semana libro viernes y sábado y, además dos días trabajo de mañana, con lo que estimo que será más ligero.

 

¡Maldito frío!

Aunque el tiempo diga que hace-1ºC hace un frío del copón y, esto es, porque la sensación térmica es, al menos, de -7ºC.

El domingo, día que aterricé en estas tierras, fui a comer churros con unos amigos, entre ellos los dueños del piso en el que estoy parando provisionalmente. Sí, churros, porque aunque no te los comas en España, en el extranjero te entra la necesidad de comértelos y pagar un ojo de la cara por esas barritas llenas de calorías.

Ayer, lunes, tenía libre, porque sí, porque esto es Suecia y se empieza a trabajar con un día libre. Aproveché para arreglar maletas, jugar con los entrañables gatos de la casa y pasarme por el hotel a saludar al nuevo jefe. De verdad, creo que me va a costar soportar menos grados que estos… En ese paseo encontré esta imagen, que me gustó bastante.IMG_20180115_132747.jpg

 

Hoy martes, no hay quien me libre, he acabado oficialmente mis vacaciones, me toca entrar a trabajar, pero mientras tanto estoy meláncolicamente en el sofá mirando por la ventana, como mi amigo Asimov.

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La buena noticia es que esta vez tengo fines de semana libres, ¡como una persona normal!

¡Vuelta a Suecia!

Pues sí, como leéis.

Después de intentar adaptarme al maravilloso mundo laboral andaluz, he decidido rendirme y volver al calor de la cocina de Marriott.

Aunque hay un nuevo jefe, no ha puesto pegas con mi vuelta. De hecho, quería que me uniera cuanto antes mejor.

Tengo comprado el vuelo para este mismo sábado noche-domingo madrugada. ¡Ya queda nada!

Esta última semana ha sido una locura: dentistas, compras,… y todo lo necesario para no quedarme congelada en el duro invierno sueco. Aunque he de decir que estoy muy emocionada por ver esos paisajes y la nieve.

Espero retomar el blog y seguir contando mis peripecias y chascarrillos en tierras vikingas.

Despedidas y bienvenidas.

¡Ya llevo dos días en España! ¡Ya puedo abandonar mi abrigo por, al menos, 15 días!

Mi última semana en Estocolmo transcurrió entre mucho trabajo y muchas despedidas.

No puedo negar que voy a echar de menos aquello: la rutina, el aprendizaje continuo, el fresquito, mis compañeros y amigos y el maravilloso paisaje casi otoñal.

La despedida con los de mi trabajo fue bastante triste, porque obviamente se le coge mucho cariño a gente con la que compartes buena parte de tu día. De hecho, me traigo como souvenir unos pendientes y una pulsera de cuba.

La despedida con los españoles estuvo amenizada con mucho alcohol y fiesta hasta altas horas. En este sentido, creo que me va a ser difícil desacostumbrarme a esas quedadas en las que siempre aparecía gente nueva con sus nuevas historias y, siempre dispuestos a tomar una cerveza sea el día que fuera.

 

Después de innumerables horas de vuelo y esperas, llegué a Málaga, donde me esperaba mi familia junto con una cruzcampo, tortilla y croquetas.

Y aquí estoy, a la espera de que me acepten en algún máster y ¡de vivir nuevas aventuras!

Supongo que es el momento de dar por finalizado el blog, quién sabe si abriré algún otro en otro momento.

Gracias a todos los que me habéis leído y acompañado, en cierta forma, en esta aventura. !Nos vemos pronto¡

Y último tirón.

No puedo decir que he desaprovechado mis dos últimas semanas. Gracias a la visita de Mónica, he descubierto sitios nuevos y paseos interesantes.

Fuimos a comer al conocido Meatball for the people, un lugar modernito con buena música y buenas albóndigas.

También hicimos una ruta en bici por la ciudad. ¡4 horas cuesta arriba, cuesta abajo con una bici sin frenos convencionales! El guía era una antiguo actor de teatro convertido en un hippie de manual que nos recomendaba buenos sitios donde comer kebabs y tiendas de segunda mano. Aún así, mereció la pena, porque además probamos los arenques fritos de un tenderete.

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Después de las 4 horas, otras pocas de trabajo.

El último día de la visita de Mónica, mi único día libre, hacía un tiempo horrible, excusa perfecta para irse a beber y, así lo hicimos.

Cuando finalmente se fue, quedé con mis amigos españoles para seguir con las despedidas acompañadas de cerveza del Lion; conocida mundialmente como la cerveza que da más resaca.

Y, al día siguiente, turno doble, 14 horas trabajando, de pie, organizando comidas del personal y yo sola. Por suerte, fue mi último turno doble.

Y ahora, ya solo queda una semana, para hacer maletas, para despedirme de estocolmo, de la gente y seguir trabajando.